Ascend to the Gods está a la vuelta de la esquina
El regreso de Morkull ya no es una idea lejana. Ascend to the Gods está a punto de llegar y lo hace con una propuesta que no busca pasar desapercibida, sino reafirmar todo aquello que convirtió a esta saga en una de las más peculiares dentro del panorama indie.
Pero antes de hablar de lo que trae esta nueva entrega, conviene mirar atrás un momento.
Porque Morkull Ragast’s Rage no era un metroidvania más.
Era un juego que entendía perfectamente el género… para romperlo desde dentro. Un título que mezclaba exploración, combate y una narrativa que giraba alrededor de un protagonista que sabía que estaba dentro de un videojuego.
Y esa base, tan poco convencional como sólida, es la que ahora sirve de punto de partida para algo más ambicioso.

Ascend to the Gods: cuando el combate lo es todo
Con Ascend to the Gods, el enfoque cambia y se vuelve mucho más directo:
👉 el juego está claramente enfocado en combates contra jefes, y lo más importante,
👉 cada combate ha sido diseñado como una experiencia única.
Esto define completamente la propuesta.
Aquí no hay sensación de repetición. No hay enfrentamientos reciclados. Cada jefe introduce mecánicas, ritmos y desafíos propios que obligan al jugador a adaptarse constantemente.
Es un diseño que apuesta por la intensidad y por convertir cada enfrentamiento en un momento clave de la experiencia.
Prepararse o caer: la clave del nuevo Morkull
Este enfoque en combates únicos se apoya en un sistema de progresión que cobra más importancia que nunca.
Las habilidades, charms y mejoras permiten configurar diferentes builds antes de cada enfrentamiento, dando al jugador herramientas reales para afrontar cada combate de forma distinta.
Y aquí está una de las claves del juego:
no basta con reaccionar bien… hay que entender el combate antes de entrar en él.
Porque cada jefe exige algo diferente.
Y el juego no va a perdonarte si no estás preparado.
Animación tradicional y personalidad intacta
Visualmente, el juego sigue apostando por uno de sus rasgos más distintivos: la animación dibujada a mano.
Cada enemigo, cada criatura y cada jefe cuenta con animaciones frame a frame que no solo aportan fluidez, sino también una identidad muy marcada.
Y eso es clave en un juego donde los jefes no son solo obstáculos, sino protagonistas de la experiencia.
Midaldus crece… pero no pierde el foco
El mundo de Midaldus se expande con nuevas zonas, criaturas y desafíos, pero todo parece girar en torno a una idea muy clara:
👉 llevar al jugador de un gran combate a otro.
No se trata tanto de perderse en el mapa, sino de avanzar hacia el siguiente gran enfrentamiento. Y eso cambia el ritmo del juego, haciéndolo más intenso y directo.
La Taberna de OldGamer opina
Ascend to the Gods no quiere ser un añadido más.
Quiere ser una evolución.
En una industria donde muchos DLC se limitan a ofrecer más contenido sin cambiar nada, aquí hay una intención clara de apostar por algo concreto:
👉 combates contra jefes que se sienten únicos
👉 desafíos que obligan a mejorar
👉 una experiencia que gira alrededor de momentos memorables
En La Taberna de OldGamer lo tenemos claro:
este tipo de propuestas son las que mantienen vivo al género.
Porque al final, Morkull no quiere que avances sin pensar.
Quiere ponerte contra las cuerdas… y ver cómo reaccionas.
Y cuando cada combate es diferente, cada victoria también lo es.




0 comentarios